martes, 1 de septiembre de 2009

Pequeña llama- llama elegida




Muchas veces hemos escuchado esta frase: “Que el árbol no te tape el bosque”, una frase que últimamente me da vueltas por mi cabeza. Quizás se deba a que uno ocupa mucho de su tiempo en esa tarea, a veces es bueno a veces no tanto.
El que alguna vez halla pronunciado esta frase por primera vez, valla a saber cual serian sus motivos, sobre de que árbol debía estar parado, o a quien se la habría dirigido. En especial a mi, me trae a razón de que muchas veces nos ocupamos de cosas que tienen menos prioridades que otra y por cierto muchas veces nos terminamos olvidando de estas ultimas.
Si alguna vez el que nos llamo amigos se hubiera detenido en pequeñas cuestiones no hubiera concluido con su principal objetivo, quizás muchos de nosotros estaríamos desamparados (vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas Mc 6; 34)
Sintió compasión de ellos y se puso a enseñarles, en ningún momento facilito sus tareas, les dio las palabras que eran necesarias para enfrentar lo que vivían, porque tuvo compasión de ellos.
Enfrentarse a situaciones difíciles hace a veces quedarnos sin palabras, más cuando hay que deber consolar, porque alguien nos deja o no lo volveremos a ver. Si supiéramos o tendríamos el poder de aliviar las cargas de los otros no se si seriamos capaces de controlar ese poder o poder soportar aliviar tanto dolor y no sufrirlo.
Pero a estas palabras agrego: “Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” (Romanos 8:29)
Algunas cosas no nos resultan claras cuando no las vemos con los ojos de Dios, pero creo que todos y cada uno tenemos una misión, y quizás no la de todos sea aliviar los dolores, y no la de todos sea una palabra, o una mano dar, pero estén seguros que cada uno tendrá que descubrirlo a lo largo de su vida.
Cual es tu bosque, y cual es tu árbol que no te deja ver el resto, descubrilo y sino tienes la eternidad para hacerlo, la felicidad esta entre la espesura de esos árboles,
Los quiero…

Tu palabra es una lámpara para mis pasos,
y una luz en mi camino.
Salmo 119; 105
Cla ADL 2009

1 comentario:

caro dijo...

hola muy linda tu entrada saludos de facu y mamá